Abogado violencia online Republica Dominicana San Cristobal Nieves

Consulta Online

Se realizó una investigación exhaustiva para determinar la capacidad inflamatoria de los tejidos27,28. La lana arde muy lentamente y no se incendia. Se funde dejando un brillo rojo, se retira de la fuente de calor y, finalmente, se extingue por sí sola. Por otro lado, el algodón arde como una antorcha y se destruye completamente en cuestión de segundos. Los materiales con relieves eran muy inflamables. Aunque el rayón se incendia con facilidad, no se quema con la misma intensidad que el algodón. La combinación de algodón y lana arde menos que ambos materiales por separado. La seda produce un brillo rojo pero normalmente desaparece muy deprisa. El nailon simplemente se funde, pero se adhiere a la superficie subyacente. Las ropas holgadas, en particular si la persona se encuentra en posición vertical y se crean corrientes de aire por el movimiento, tienden a empeorar la quemadura. Un tejido ajustado o un material de entramado denso son más resistentes a la llama que los tejidos más flojos. En 1953 se aprobó en EE. UU. la legislación que regulaba la fabricación y venta de las ropas elaboradas con tejidos muy inflamables (Flammability Fabrics Act). Como resultado de esta ley se formalizaron contratos con las unidades de quemados para recopilar datos epidemiológicos sobre el incendio de los tejidos inflamables, tras lo que se analizaron y mejoraron los métodos de estudio de la inflamabilidad y desarrollándose tejidos resistentes al fuego. La primera legislación se refirió sólo a los tejidos que entraban en contacto con el cuerpo y, por tanto, se excluyeron los tejidos industriales. La ley fue enmendada en 1967 para incluir atavíos y productos para interiores, como papel, plástico, caucho, películas sintéticas y espuma sintética. En EE. UU., la sustancia química tris fue el aditivo más habitual usado para elaborar ropas resistentes al fuego. El tris fue prohibido en 1977 por el CPSC, no por la ausencia de pruebas científicas de su efectividad, sino porque en un «estudio de alimentación de 2 años» en roedores realizado por el National Cancer Institute se demostró que esta sustancia producía cáncer29,30. ¿El uso del tris y de pijamas resistentes al fuego consiguieron reducir las quemaduras por el incendio de las ropas?31. El análisis de 6000 personas con quemaduras ingresadas en 15 centros de quemados en EE. UU. entre 1965 y 1969 demostró que el 86% de todas las quemaduras por llama tenía relación con los tejidos32. En 1977, McLoughlin y cols. describieron el descenso de quemaduras por pijamas en el Shriners Burns Institute en Boston, MA33. Mediante un análisis estadístico minucioso a nivel nacional se reconoció que se carecía de datos que apoyaran su experiencia. Se propusieron otras explicaciones, el cambio en los patrones de derivación de los pacientes, la mejoría de la educación pública sobre los riesgos de usar pijamas, cambios de conducta no relacionados directamente con la inflamabilidad del pijama, cambios en el dise- ño de las ropas y, por último, que las quemaduras se seguían produciendo, aunque eran menos graves. El incendio de las ropas implica tres factores, la inflamabilidad, la conducta del usuario y la fuente de calor34. Durante este mismo período cambió la confección de la ropa. En 1985, el 87% de los pijamas de los niños se elaboraba con tejidos sintéticos y sólo el 13% se elaboraba con algodón. En 1996, el CPSC enmendó los estándares para pijamas infantiles, permitiéndose la venta de pijamas para niños más ajustados y pijamas para lactantes de 9 meses o menores, incluso si no cumplían los estándares de inflamabilidad aplicables normalmente a este tipo de pijama.