Abogado online Estados Unidos Granada Guatemala Guyana

Consulta Online

Prevención de las quemaduras

el uso de alarmas de incendios es la medida de máximo impacto en el descenso de las muertes por incendio en este país. En 1966, el porcentaje de muertes por incendio en domicilios con alarmas para incendio funcionantes fue del 13%, produciéndose el 11,5% de muertes en hogares que tenían una alarma no funcionante, y el 38,5% de los hogares no tenía alarma6. El comportamiento de la alarma de incendios no fue mucho mejor en los casos mortales por incendios en viviendas de una y dos familias, ya que el 10% tenía alarmas funcionantes, alarmas no funcionantes en otro 10% y ninguna alarma en el 42%. Los factores socioeconómicos asociados a la ausencia de detectores de humo funcionantes son vivir en una vivienda sin habitaciones, unos ingresos anuales menores de 20.000 dólares, solteros y vivir en zonas no metropolitanas, y hogares con niños menores de 5 años. Tener un detector de humos fue el factor más frecuente asociado a no residir en viviendas públicas, un nivel educativo mayor (haber terminado el instituto), edad de la madre (no ser adolescente), hacer simulacros de incendio y hogares más grandes57-59. En 1985, McLoughlin publicó Smoke Detector Legislation60. Sus conclusiones fueron que la instalación de detectores de humo en viviendas nuevas parece ser eficaz cuando es una medida obligada por la legislación urbanística. Malonee y cols. recopilaron en 1996 datos sobre un programa de regalo de detectores de humo en Oklahoma City, OK61. El área diana de la intervención tenía la tasa más alta de lesiones relacionadas con incendios en domicilios en la ciudad. El número de lesiones por 100.000 habitantes fue 4,2 veces mayor que en el resto de la ciudad. Se distribuyeron 10.100 alarmas en 9291 hogares. En los 4 años siguientes, la tasa anualizada de lesiones por 100.000 habitantes descendió en un 80% en la zona diana, comparado con sólo el 8% en el resto de la ciudad. Los autores concluyeron que la intervención diana con el programa de regalo de alarmas de incendios redujo las lesiones por incendios en los domicilios. Las alarmas de incendios son un modelo de intervención antes de que se produzca la quemadura. Se ha demostrado que la legislación urbanística que obliga a la instalación en hogares nuevos es una solución práctica. Mientras que la legislación sobre «renovación» parece ser imposible de hacer cumplir, la solución práctica sigue siendo exigir la instalación cuando se vende una vivienda o se alquila un apartamento. La instalación en los hogares ya existentes representa el objetivo final, pero no se conseguirá mediante leyes. Igualmente difícil es lograr el mantenimiento de las alarmas. En 2000 DiGuiseppi y Higgins cuestionaron el beneficio de la educación sobre las lesiones para promover el uso de alarmas de incendios62. Se revisaron 26 estudios publicados, 13 de ellos aleatorizados. La conclusión fue que «las intervenciones de consejo y educación tuvieron un efecto sólo modesto en la probabilidad de poseer una alarma». La aplicación de programas en los que se repartían e instalaban alarmas de incendios parecieron disminuir las lesiones por fuego, pero los estudios no fueron concluyentes y los resultados se deben interpretar con cautela. DiGuiseppi y cols. realizaron un estudio aleatorizado controlado para determinar el efecto que tenía repartir alarmas gratuitas en las tasas de incendios y lesiones63. El diseño fue similar al comentado previamente en la ciudad de Oklahoma: se distribuyeron 20.050 alarmas, baterías, accesorios y manuales sobre seguridad en incendios, y se ofreció la instalación gratuita.