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Prevención de las quemaduras

Los autores resaltaron el hecho de que para prevenir las quemaduras era importante identificar los factores de riesgo analizando las características de la población mediante un seguimiento censal. La población de 50 años y mayores crecerá en los años 2000-2050 con un ritmo 68 veces mayor que la velocidad de crecimiento de la población total. Se prevé que el número de personas de 65 años y mayores crecerá desde el 13% de la población total en 2010 a casi el 20% en 2030. Evidentemente, la tercera edad (mayores de 64 años) representa un grupo de alto riesgo. En 2001, más del 30% de todas las muertes por incendio se produjo en este grupo de edad12. Su riesgo de morir en un incendio fue 2,5 veces mayor que en la población general. Las principales causas de muerte y lesiones por incendio fueron el tabaquismo y la cocina. Otros riesgos fueron problemas médicos asociados a enfermedades físicas o mentales, como artritis e ictus, es decir, la víctima es lenta o incapaz de escapar del episodio de la quemadura, problemas de visión y audición, enfermedades sistémicas como diabetes (neuropatía periférica con descenso o desaparición de la percepción dolorosa en las extremidades inferiores), enfermedad de Alzheimer (confusión, mala memoria), enfermedades psiquiátricas (depresión y suicidio). Otros factores de riesgo en adolescentes y adultos son el consumo de alcohol y medicamentos como pastillas para dormir, tranquilizantes, narcóticos y estimulantes sinté- ticos como metaanfetaminas. La prevención de las quemaduras afecta a algo más que a la comunidad que ha sufrido la quemadura. El interés por la prevención se ha delegado en los ingenieros de seguridad contra incendios, los legisladores (leyes de edificación) y los inspectores de incendios. Un aspecto importante de la prevención de incendios es el diseño de edificios seguros contra incendios13. Para ello, se deben identificar las características del incendio y las de las personas asociadas a los riesgos más altos, como son el factor de ignición (uso incorrecto del material incendiado por los niños), tipo de materiales incendiados (sofás, sillas y camas) y forma de encender el fuego (equipo eléctrico, cerillas, mecheros o cigarrillos). Los factores personales fueron una organización que impedía escapar, la situación antes de sufrir las lesiones, la actividad en el momento de sufrir las lesiones y la localización del incendio (en la sala de origen del incendio, y suelo del origen del incendio). La prevención de las quemaduras es un problema mundial. EE. UU. tiene una de las tasas de muerte por incendio más elevadas entre los países industrializados. Es importante reconocer las políticas de prevención en todo el mundo14,15. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó de que las quemaduras fueron la causa de 238.000 muertes en 2000 en todo el mundo. Las quemaduras fueron una de las 15 causas de muerte más frecuentes en niños y adultos jóvenes (5-29 años). Evidentemente estos datos se pueden sospechar e intuitivamente parece que se quedan cortos. Los factores de riesgo fueron cocinar en el suelo, estufas de queroseno abiertas, alta densidad de población, mala construcción de la vivienda, analfabetismo y la cultura local (homicidio mediante incendio). Los programas de prevención propuestos por la OMS incluyeron medidas como elevar o cerrar las áreas de cocinado, introducir electricidad para reducir la dependencia de velas y queroseno, un diseño más seguro de las estufas, una mejor construcción de las viviendas y, evidentemente, instalación de detectores de humo.