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Isabel Pantoja ya es famoso en la historia judicial española, se acumula tanto en la jurisdicción ordinaria como a la Constitución, una serie de sentencias que han adquirido una cierta relevancia. Y posiblemente acumular más.

La sentencia definitiva sobre el personaje plantea, entre otras cosas, el problema de la previsibilidad de las decisiones judiciales, un tema sobre el que el Consejo General del Poder Judicial tuvo un importante revés para el proyecto de Gallardón en el establecimiento de la cadena perpetua revisable. Algunos entienden que esto es parte del principio de seguridad jurídica. Otros, sin negar, muestran que este requisito está sujeto al sentido propio de la función judicial es la aplicación e interpretación de la ley para el caso.

Lo que está claro es que las decisiones judiciales no pueden ser mediados por los juicios paralelos. Sabemos muchos ejemplos de esto. También es cierto que los tribunales pueden errar, y para hacer este sistema el recurso diseñado por nuestro sistema legal que ofrece garantías suficientes. Pero en cualquier caso, las decisiones judiciales deben seguir, aunque su ejecución Platee muchos problemas. De lo contrario, supone incurrir en el penal correspondiente.

Y, por último, las decisiones judiciales pueden, y deben, ser objeto de la crítica correspondiente, tanto doctrinal como la realizada por los ciudadanos y por la propia pública. Y no es la primera vez ni la última, que estas críticas se han hecho para cambiar la dirección de las decisiones judiciales importantes. Lo que es importante es que los diferentes tribunales, incluidos los de otros países mantienen entre sí, ya través de sus sentencias, un diálogo continuo que los ciudadanos puedan sentirse iguales ante la ley.

Todo esto es evidente. No habría ni que decir, son todos los principios propios de la regla de la ley. Pero no hay que olvidar, dada la tensión actual, justificado, que existe en nuestra sociedad civil, que puede sentido de que no todos son iguales ante la ley. Pero queridos amigos, lo que importa no es el débil de Pantoja. Lo importante es que no desmayamos.